El impacto de la psicología en League of Legends

Por Riot Kails

Autor: Glord | failflash.es

Por todos es sabido que las competiciones, independientemente de la disciplina a la que correspondan, conllevan una gran presión derivada del superior nivel de exigencia y la necesidad de obtener buenos resultados para conseguir el éxito individual o colectivo.

League of Legends no es una excepción. De hecho, las intensas jornadas de entrenamiento a las que se someten los jugadores pueden ser incluso más duras, a nivel mental por supuesto, que las de un atleta tradicional. Casos como el de Chae ‘Piglet’ Gwang-jin, que pasaba entre 14 y 17 horas practicando para acallar a sus detractores, se mueven por los límites de lo salubre y evidencian el gran sacrificio que hacen los profesionales más dedicados.

En una industria en la que los mejores del planeta pertenecen a un sector demográfico muy joven y que, por lo general, abandonan el estilo de vida al que estaban acostumbrados para luchar por su sueño, la gestión de las emociones puede llegar a ser un verdadero obstáculo para su rendimiento al máximo nivel. Es aquí donde la psicología deportiva puede jugar un gran papel.

¿Qué es la psicología deportiva?

Encontrar una definición apropiada para este área de la psicología no es sencillo, pues su corta vida en comparación con otras disciplinas hace que los expertos no hayan alcanzado aún el consenso, existiendo una disparidad de interpretaciones que impide extraer una definición universal. Esta dificultad aumenta si se intenta aplicar a los deportes electrónicos, ya que son todavía más recientes y se enfrentan al sempiterno problema de la exigencia física.

Para facilitar la inmersión en este mundo se ha contactado con Ángel Felipe ‘Afelnie’ Nieto, licenciado en psicología por la UNED y miembro de Warding Hard. De la combinación de su testimonio con algunas de las definiciones clásicas se ha extraído una suerte de explicación terrenal del concepto de psicología deportiva, que sería la siguiente: el estudio científico de los factores psicológicos que se asocian con la participación y el rendimiento en el deporte, una ciencia multidisciplinaria en la que confluyen diversas materias como la psicología o la medicina, entre otras.

En el mundo de los deportes electrónicos, donde el desempeño físico es mínimo, el impacto de la psicología resulta incluso más importante que en las disciplinas convencionales. Si bien es cierto que la salud mental es fundamental para explotar al máximo el cuerpo humano, otros procesos estrictamente físicos pueden conseguir que el atleta siga rindiendo a buen nivel. Por contrapartida, si un jugador de League of Legends es incapaz de pensar con racionalidad tomará una mala decisión tras otra y echará por tierra la partida aunque mecánicamente sea un genio.

Es por ello que algunas organizaciones han considerado necesario incorporar a un psicólogo deportivo a sus filas. Uno de los mejores ejemplos es SK Gaming, que se hizo con los servicios de Lukas Schenke durante el Summer Split de 2014 por recomendación de Christoph ‘nRated’ Seitz.

En una entrevista posterior, Schenke desmintió algunos de los mitos sobre los psicólogos e incidió en las metas que persiguen en el deporte: optimizar el rendimiento de los jugadores. Aunque es muy difícil medir su impacto en un equipo, algo similar a lo que sucede con los entrenadores según Luis ‘Deilor’ Sevilla, son los propios jugadores los que acaban dedicando buenas palabras al trabajo de los psicólogos.

Los integrantes de SK Gaming atribuyeron buena parte de los resultados a la labor de Schenke. Algo parecido sucedió con Team Curse, que contrató a un psicólogo de cara a los Playoffs y se quedaron a las puertas del Season 4 World Championship; o con Copenhagen Wolves, que incorporaron a Waldon Green y lograron disputar los cuartos de final de la LCS EU.

Playoffs como sinónimo de presión

Los Playoffs multiplican la presión a la que se someten los profesionales. Mientras que la extensión de la temporada regular permite tropezar y recuperarse de la caída a lo largo de multitud de semanas, en las eliminatorias de la fase ulterior no hay prácticamente margen de maniobra y recobrar la compostura tras un 2-0, aunque posible, puede resultar muy complicado. Además, es principalmente en los Playoffs donde se escriben los grandes momentos de la historia de un deporte, por lo que los jugadores tienen todavía más presión sobre sus hombros.

Rendir a buen nivel cuando hay tantos factores minando los recursos de una persona no es fácil. La importancia del encuentro, la presencia del público, las expectativas de los cientos de miles de espectadores o las posibles críticas ante una mala partida pueden provocar un estado de nerviosismo y estrés excesivo que repercuta en su actuación.

La activación en sí misma, como señala Afelnie, no es mala. Hay ciertos niveles de estrés que son adecuados y pueden incrementar el rendimiento del jugador, algo que queda reflejado en la curva de Yerkes-Dodson. Toda persona cuenta con un nivel óptimo de activación que hace que saque lo mejor de sí, mientras que el exceso o la falta de estrés puede ser perjudicial en términos de productividad.

Encontrar ese punto intermedio es sumamente difícil, incluso para un psicólogo deportivo, y más en situaciones con tantas variables implicadas como puede ser una eliminatoria de Playoffs. El cerebro humano, tal y como señaló George A. Miller en los años 50, tiene una capacidad mental limitada. “Podemos procesar un determinado número de cosas en paralelo, pero el estrés emplea una parte de nuestros recursos simplemente en controlarse”, comenta Afelnie. Si un jugador se siente presionado, su mente se esforzará en eliminar los estresores que provocan ese estado y, como consecuencia lógica, prestará menos atención al juego.

No es de extrañar, por tanto, que haya jugadores que se hundan ante esta presión. Es lo que se conoce como “choke”. El ejemplo más sonado en el panorama competitivo de League of Legends es el de Zachary ‘Nien’ Malhas, que se derrumbó durante la fase de selección de campeones del tercer encuentro contra Team SoloMid en la semifinal del Summer Split 2014. Otro escenario muy común es el del jugador que en los entrenamientos sobresale pero es incapaz de reflejarlo en el escenario, como le sucede a Jae-hoon ‘Fenix’ Kim.

Esto también puede aplicarse a equipos en general, siendo Counter Logic Gaming o Curse, ahora Team Liquid, conjuntos cuyo fracaso en los Playoffs se debe en gran medida a su incapacidad para gestionar las emociones tras una derrota. Sin ir más lejos, Cloud 9 remontó un 0-2 a Liquid el pasado sábado cuando todo parecía que la serie estaba decidida para los equinos.

En este sentido, la experiencia es un grado. Los jugadores más veteranos, al haberse enfrentado previamente a situaciones de estrés, tienden a verse menos afectados que los novatos. Por ejemplo, Bora ‘YellOwStaR’ Kim tendrá menos papeletas de sucumbir al nerviosismo que un recién llegado a la liga, ya que ha estado en incontables eliminatorias importantes. Algunos, como Enrique ‘xPeke’ Cedeño, incluso se crecen cuando hay algo de presión y saben que el público está presente, expectante.

Una de las funciones del psicólogo consiste precisamente en identificar el perfil al que se ajusta cada jugador, a través de diversos tests y la observación, para desarrollar técnicas que le permitan no perder el control en situaciones de presión.

Son los mejores, pero personas al fin y al cabo

No solo la competición en sí misma es una fuente de elementos que pueden desestabilizar a los jugadores. Los comentarios realizados por los aficionados, el denominado feedback, puede llegar a tener un impacto trascendental en el rendimiento de un profesional.

“Son jugadores muy superiores a la mayoría, pero no tienen porqué ser personas que en el resto de aspectos tengan una confianza superior ni inferior”, comenta Afelnie. Por muy lejana que pueda parecer su situación, ya que la vida de un jugador profesional difiere sustancialmente de la del aficionado que le otorga una condición divina, lo cierto es que también están hechos de carne y hueso y tanto las críticas como los elogios pueden afectarles.

Atletas tradicionales, como LeBron James, deciden abandonar las redes sociales durante los Playoffs para no leer los comentarios sobre su juego. Yoonsup ‘Locodoco’ Choi adoptó una política similar cuando ingresó en TSM como entrenador, prohibiendo a sus jugadores acceder a las redes o foros como Reddit para evitar posibles distracciones y perjuicios de autoestima.

Los deportes electrónicos, por su propia naturaleza, son más proclives a la interacción con estos espacios virtuales que los deportes tradicionales. En una reciente entrada sobre este tema, Hai ‘Hai’ Lam hacía referencia a la mayor cercanía de las estrellas de los eSports con sus seguidores en comparación a la de los atletas convencionales.

Los jugadores profesionales no están entrenados para asimilar las críticas, en ocasiones increíblemente irrespetuosas, que circulan por las redes. Estos comportamientos se ven favorecidos por el anonimato que ofrece Internet a los usuarios, lo que les permite lanzar una retahíla de ofensas escondidos tras la barrera virtual.

La actitud irresponsable de los aficionados puede generar o agudizar problemas mentales como los que padecen jugadores como Nicolas ‘Gleeb’ Haddad. Por ejemplo, el campeón del mundo de la Temporada 2, Kurtis ‘Toyz’ Lau, reconoció haber necesitado medicación para conciliar el sueño, algo imposible para él ante el torrente de críticas que recibió durante una mala época deportiva.

Sin embargo, la opinión de los aficionados no siempre es la que más repercusión tiene. El ambiente de un equipo y la percepción que tengan los jugadores de sus compañeros puede ser vital para que el equipo obtenga buenos resultados. Gracias a programas como Chasing the Cup, Legends o Rebirth se ha podido comprobar la importancia de las dinámicas internas.

Los psicólogos deportivos están capacitados para desarrollar procesos que trabajen el autoestima de los jugadores, de manera que sean capaces de asimilar las críticas sin verse afectados negativamente. También pueden ayudar a mejorar la atmósfera del equipo, a través de métodos que mejoren la comunicación grupal o actuando como una especie de confesores, dándole a los jugadores una privacidad que en muchas ocasiones brilla por su ausencia en una gaming house.

El futuro de la psicología en League of Legends

Como ha podido comprobarse, la psicología juega un papel crucial en el panorama competitivo de un deporte electrónico como el que nos ocupa. Desde la administración de la presión a la gestión de las emociones, pasando por la asimilación de las críticas, existen multitud de ámbitos en los que la psicología puede mejorar el rendimiento de un equipo profesional.

Los buenos resultados que han brindado los psicólogos deportivos a los equipos que se han hecho con sus servicios llevan a pensar que su número irá en aumento, aunque no todos los equipos necesitan un profesional de este tipo entre sus filas para alcanzar su plenitud. También puede darse el caso de que el entrenador tenga la habilidad de manejar estos temas de manera eficaz, como sucedía con Phil Jackson en la NBA, aunque es poco probable que estén cualificados para ello.

Al igual que la contratación de un cuerpo técnico, compuesto por entrenadores y analistas, era visto en el pasado como un lujo innecesario, la situación de los psicólogos deportivos podría experimentar una evolución parecida. Este año Riot Games ha decidido profesionalizar el puesto de entrenador y ofrecer ayudas a los equipos para hacerse con uno, por lo que quizá sigan la misma línea en este ámbito en el futuro.

Imágenes: Riot Games | FrVonLettow


4 years ago


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